Vuelta.
Pues sí, después de un largo paréntesis (y una pequeña pelea con blogger para redescubrir mi contraseña) he vuelto. Si el secreto del éxito de un blog es la continuidad el mío será siempre pobre y mediocre porque no encuentro el tiempo o la inspiración necesarias para crear nuevas entradas. No obstante aquí estoy de nuevo.
Y como parece necesario justificar una nueva entrada en el blog con algo más que una poca llamativa reaparición, comentar si queira levemente la sorpresa que me llevé este fin de semana cuando encontré que volvían a echar en la tele "Parker Louis nunca pierde". Sorprendente.
Los de Quatro la verdad es que no han tirado la casa por la ventana y si uno coge el TP no puede por menos que escandalizarse o reir: todo son series con algún magacine o un telediario. El cine brilla por su ausencia. Pero bueno, aquí y allá, si se busca con ahinco, se localizan pequeñas sorpresas. Una fue esa y otra ver al bueno de Iker Giménez con un programa para él solito. Yo, como buen hijo de mi tiempo que soy, disfrutaba del Pronto, de la Puerta del Misterio, de los especiales de la España Negra (¿quién recuerda Puertourraco, Mancha Real, los Urquijo y otras truculencias?). El chupacabras, Tristanbraker, las caras de Belmez y cuanto más me den mejor. Eso es freakismo y no lo de ahora. En fin, Iker desgranó el otro día entresijos del ocultismo franquista junto al revival que suponía los niños de Somosierra y Pintor de Málaga. ¡Qué risa! Eso es un programa familiar y no lo de Carmen Sevilla, ¡que tostón!
Vaya disgresión con la excusa de Parker. Bueno, sincronicemos nuestros relojes. Aquí no ha pasado nada.





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